-¿Quieres bailar?- pregunto él extendiendo su mano. Ella asintió y se paró, él la tomó por la cintura y ella rodeaba su cuello con sus manos.
Él aspiraba el delicioso aroma de ella y besaba su cuello, ella apoyaba su cabeza en el hombro de él. Todo era como ensueño, abrazados, escuchando solamente la música con una hermosa luna que se asomaba en el gran ventanal del balcón…
Agustina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario