Si lo miras con ojos de niña,
cualquier sapo para ti,
un príncipe parecería.
Si a los sapos transformaríamos,
todas un príncipe tendríamos.
Pero si tuviera que elegir
entre el sapo y el príncipe
me quedo con el sapo,
pues el príncipe será apuesto,
pero el sapo modesto.
Agustina.
Cuánta verdad :)
ResponderEliminar